¿Qué es el cómputo cuántico?

Computación cuántica en 2025: avances reales y expectativas

La computación cuántica ha pasado en pocos años de ser un concepto teórico a convertirse en una de las tecnologías más prometedoras del mundo moderno. Aunque todavía no forma parte del día a día de las empresas ni de los usuarios comunes, los avances logrados hasta 2025 han sido lo suficientemente significativos como para revolucionar sectores enteros en un futuro cercano. Sin embargo, esta evolución ha estado acompañada de hype, malentendidos y expectativas irreales. En este artículo analizamos qué avances son tangibles, qué desafíos persisten y qué podemos esperar realmente en los próximos años.

Uno de los avances más relevantes ha sido el incremento en la estabilidad de los qubits. Durante años, el principal problema de los ordenadores cuánticos era la decoherencia: los qubits perdían su estado demasiado rápido, lo que hacía casi imposible realizar cálculos complejos sin errores. En 2025, varios laboratorios han logrado tiempos de coherencia mucho mayores gracias a nuevas técnicas de enfriamiento, materiales superconductores y métodos avanzados de corrección de errores. Esto no significa que el problema esté resuelto, pero sí que la computación cuántica está más cerca de ser útil en aplicaciones reales.

Otro punto clave ha sido la transición desde los qubits físicos hacia los qubits lógicos, una capa intermedia que permite procesar información con menor tasa de error. Aunque aún se necesitan miles de qubits físicos para crear un solo qubit lógico confiable, este enfoque representa un paso importante hacia la escalabilidad. Google, IBM, IonQ y empresas emergentes han presentado prototipos de qubits lógicos que pueden ejecutar algoritmos sencillos sin fallos catastróficos.

Uno de los campos donde la computación cuántica tiene mayor potencial es la simulación molecular. En 2025, algunas compañías farmacéuticas están utilizando ordenadores cuánticos experimentales para modelar moléculas complejas que serían imposibles de simular con supercomputadoras clásicas. Estos avances no han producido aún medicamentos comerciales, pero sí han acelerado etapas de investigación, demostrando que la tecnología puede transformar el sector biomédico en pocos años.

El mundo de la ciberseguridad también se encuentra en plena transición debido al avance cuántico. Se sabe que, en teoría, un ordenador cuántico suficientemente potente podría romper muchos de los sistemas de cifrado utilizados hoy en día. Esto ha impulsado el desarrollo de la llamada criptografía post-cuántica, diseñada para resistir ataques de futuras máquinas cuánticas. En 2025, varios estándares ya han sido aprobados por organismos internacionales y empiezan a implementarse en bancos, gobiernos y grandes compañías tecnológicas. Aunque no existe un ordenador cuántico capaz de romper cifrados modernos, la preparación anticipada es esencial.

No obstante, hay que entender que la computación cuántica no reemplazará a la computación clásica. Cada una está diseñada para resolver problemas distintos. Los ordenadores cuánticos destacan en tareas como optimización compleja, simulación de sistemas cuánticos y factorización, mientras que los ordenadores tradicionales seguirán siendo superiores en navegación web, juegos, sistemas operativos, edición multimedia y prácticamente cualquier aplicación cotidiana. Lo que veremos es un mundo híbrido donde ambos tipos de computación se complementan.

En cuanto al mercado, 2025 ha traído una nueva ola de servicios en la nube cuántica. Empresas y universidades pueden acceder a hardware cuántico real a través de plataformas online, sin necesidad de invertir en costosos laboratorios. Esta democratización de acceso está acelerando la investigación y permitiendo que más desarrolladores experimenten con algoritmos cuánticos. Aunque la mayoría de las tareas aún son experimentales, el ecosistema está creciendo.

Pero también es importante derribar expectativas irreales. Todavía estamos lejos de tener ordenadores cuánticos capaces de superar de forma amplia a los supercomputadores clásicos (el llamado quantum advantage generalizado). La mayoría de los sistemas cuánticos actuales requieren temperaturas extremadamente bajas, instalaciones costosas y equipos especializados que limitan su adopción.

Aun así, el camino es claro. La computación cuántica en 2025 se encuentra en una etapa equivalente a los ordenadores de los años 60: enormes, delicados y difíciles de manejar, pero con un potencial transformador incuestionable. La próxima década será decisiva para determinar si esta tecnología se convierte en un pilar de la ciencia y la industria o si avanza a un ritmo más lento de lo esperado.

En conclusión, los avances logrados hasta 2025 son reales y prometedores, pero deben evaluarse con expectativas razonables. La computación cuántica aún está madurando, pero su impacto futuro podría ser tan grande como la invención del transistor. Lo que hoy parece experimental, mañana podría convertirse en la base de nuevas industrias.